Declaración de Fé
![]() |
III.1. Creemos En un Dios Todopoderoso, creador de todo, infinitamente perfecto, santo y que existe eternamente en tres personas: El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo. Él es lleno de gracia, misericordia, compasión y que abunda en amor. El también es juez justo de todos los hombres. (Deuteronomio 6:4, Salmos 90:2; Apocalipsis 4:8; Mateo 28:19; II Corintios 13:14; Nehemías 9:17; Hechos 17:31; Pedro 1:15,16)
III.2. Que el Señor Jesucristo es completamente Dios y completamente hombre, quién fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la Virgen María en su encarnación. Él vivió una vida sin pecado, murió en la cruz como un sacrificio perfecto por nuestros pecados, fue sepultado y resucito corporalmente de los muertos. El Ascendió al cielo, fue exaltado por el Padre y ahora intercede como nuestro Sumo Sacerdote y abogado. (Juan 1:1,14; Mateo 1:18-25; Romanos 1:4; I Corintios 15:3,4; Romanos 8:34; Hebreos 4:14 -16; 7:24, 25; 9:24; I Pedro 3:18; 2:22; I Juan 3:5).
III.3. Que el Espíritu Santo, parte de la Santa Trinidad, quién glorifica al Señor Jesús, convence a personas de pecado, las regenera y vive permanentemente en ellas. El guía, instruye, da poder y dones a cristianos para vivir una vida santa y para el servicio en la edificación del Cuerpo de Cristo. El Bautismo del Espíritu ocurre una sola vez en la vida del cristiano cuando éste acepta a Cristo como su salvador, pero la llenura del Espíritu puede ocurrir repetidas veces después de la salvación. Algunos dones del Espíritu tales como el hablar en lenguas, el don de sanidad y el de profecía; tuvieron significado especial durante el período Apostólico del Nuevo Testamento no obstante en su soberanía Dios determina su forma de actuar. (I Corintios 13:8; Hebreos 2:3 - 4; Juan 14:16, 17, 26; 16; 7-15; Romanos 8:9; I Corintios 6:19; Gálatas 5:22,23; I Corintios 12:11-13; Efesios 5:18).
III.4. Las Sagradas Escrituras, en sus 66 libros, Antiguo (39 libros) y Nuevo Testamento (27 libros) constituyen la Palabra de Dios, inspirados y revelados a los autores por el Espíritu Santo, son enteramente veraces y sin error en los originales. Son la completa expresión de la voluntad de Dios para la salvación y el bienestar de las personas; así como la divina y final autoridad para toda fe cristiana y vida. (II Timoteo 3:15-17; II Pedro 1:21).
III.5. Que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, es pecador y culpable por desobediencia a la voluntad del Dios Santo. (Génesis 1:27; Romanos 3:10,23; 5:12,19; Juan 3:3-5; Tito 3:4-7).
III.6. Que la muerte de Cristo fue en expiación por los pecados, la muerte y la resurrección de Cristo provee la única base para la justificación del pecador y su aceptación ante Dios. Todos los que reciben a Cristo por fe, son redimidos por su Sangre y nacidos del Espíritu Santo llegando a ser hijos de Dios. Aquellos que han “nacido de nuevo” son sellados por el Espíritu, tienen vida eterna, son guardados por el poder de Dios y nunca perecerán. (Romanos 4:25; 5:8; Juan 3:16-18, 36; 5:24; 10:27,29; Efesios 1:7, 13,14; 2:8,9; Tito 3:4-7; I Pedro 1:3-5)
III.7. El retorno inminente del Señor Jesucristo para llevar a todos los cristianos y así estar en la gloria de Dios eternamente. Su venida se puede esperar en cualquier momento y será seguido por la ira de Dios sobre la sociedad que no ha recibido al Salvador, por la restauración de Israel y el reino milenario de Cristo. (Juan 14:2,3; Tito 2:13; I Tesalonicenses 4:13-17; I Corintios 15:51, Mateo 24:4-44; Isaías 2:2-4; 11:1-10; Romanos 11:25; Apocalipsis 19:11-16; 20:1-6).
III.8. La resurrección corporal de los muertos, implica para los creyentes en Jesucristo como su salvador, la bendición eterna y gozo con el Señor en el cielo y para los que no recibieron a Cristo como su salvador el juicio eterno y exclusión de la presencia de Dios. (II Tesalonicenses 1:6-10; I Corintios 15:12-58; Juan 5:24-29; 141-3).
III.9. Que la iglesia verdadera es nuestro cuerpo viviente sobre la cual Jesucristo es la cabeza. Se compone de todos aquellos cristianos genuinos, vivos o muertos que han sido unidos al cuerpo de Cristo por la obra del Espíritu Santo. (Efesios 1:22,23; Colosenses 1:18; I Corintios 12:12-27).
| Siguiente > |
|---|



